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Sapo concho puertorriqueño

Descripción visual

Delante de ti se encuentra un sapo gigantesco de más de noventa centímetros de altura, con el cuerpo erguido y corpulento, y un vientre ancho y redondeado que se curva hacia fuera. A medida que te acercas, puedes estirar la mano para explorar su rostro, ligeramente inclinado hacia arriba, como si mirara al cielo.

Empieza por la cabeza, donde notarás una serie de crestas y protuberancias óseas. Estas protuberancias empiezan por encima de los ojos y continúan hacia atrás a lo largo de la cabeza, creando una forma distintiva parecida a una corona. Detrás de los ojos, la superficie cambia de nuevo y se vuelve ligeramente más elevada y alargada, marcando la zona de las glándulas parotoides del sapo, que en la naturaleza producen toxinas defensivas.

Los ojos son grandes y saltones, y están situados en la parte superior de la cabeza. Su posición permite al sapo tener un amplio campo de visión y, en los sapos reales, parecen dorados y brillantes. A medida que vas bajando las manos por la cabeza, la piel se vuelve rugosa con pequeñas protuberancias, lo que da al cuerpo una sensación áspera y desigual.

Continúa bajando hasta el torso, donde el vientre grande y redondeado del sapo se proyecta hacia fuera. Esta corpulencia refleja su capacidad para almacenar agua y adaptarse a entornos secos. Sus extremidades son más cortas y robustas, y sostienen su peso en una postura firme y estable.

Esta escultura representa a un sapo que transmite solidez y expresividad, con su mirada hacia arriba, la cabeza en forma de corona y un cuerpo corpulento, lo que le confiere una presencia imponente y memorable.

Descripción de audio

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Tenga en cuenta: ¡Próximamente habrá audiodescripciones en francés y español!

Sapo concho puertorriqueño
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